Construcciones metálicas

Las construcciones metálicas son un sistema de construcción muy usado en todo el mundo, dependiendo en parte del nivel industrial de cada zona.  Tiene muchas ventajas:  plazos de obra, coste del material y trabajo, sistemas de financiación, etc.  Debido a que se utiliza el acero, la resistencia de estas construcciones metálicas es muy grande, y nos da la posibilidad de crear soluciones muy grandes.

Aunque la construcción de viviendas se basa en el hormigón básicamente, el acero es muy utilizado en sectores industriales y cada vez más en proyectos públicos. Las interminables posibilidades y prestaciones del acero hacen que haya sido utilizado durante muchos años.

Hay varias ventajas importantes en las construcciones metálicas:

  • Tiempos de trabajo muy reducidos
  • Estructuras en ciudades grandes o industriales donde los accesos sean difíciles
  • Edificios que puedan variar su crecimiento
  • Edificios en terrenos malos o deficientes
  • Construcciones en lugares con amplios espacios

La gran resistencia de este material hace que los elementos de la estructura en cualquier construcción puedan ser de una sección transversal mucho menor que en el caso del hormigón, así el espacio ocupado es menor.  También podemos detectar los fallos ya que antes de eso nos avisan con deformaciones.  No obstante, las características del acero prácticamente no varían con el paso del tiempo. 

Las reformas son más simples, adaptándose siempre a todo tipo de edificios. Además los costes de obra son más baratos, ya que la rapidez del montaje es mayor, sobretodo debido a que las estructuras metálicas se pueden dejar preparadas antes de llegar a la obra.

Otras buenas ventajas son la variedad de tamaños en que se puede dividir, así como su reutilización después de desmontar una estructura. Además se necesita menor cimentación, ya que la ligereza de las estructuras metálicas es mayor que la de otros materiales.

Cuando se necesita rehabilitar o reforzar estructuras existentes, el acero y su gran capacidad de adaptación nos da muchas posibilidades. En las estructuras de acero el mantenimiento es mínimo, ya que los sistemas anti corrosión proveen de una vida casi ilimitada a las construcciones metálicas. Cuando el edificio finaliza su vida útil, podemos reaprovechar la estructura desmontándola. Su peso, muy ligero, nos porporciona seguridad en casos de terremotos.